Cori Pasional
Sinopsis
Cori Evans, una bella mujer de gruesas curvas, una noche es presa de la lujuria de otra bella mujer. Esa noche Cori solo será una jugosa carne para la depredadora.
UN NECTAR
Hermosa dama de piel blanca
mujer de profundos ojos negros,
dama amazona de lujosos pechos,
Desnúdate ante mí.
Tu nombre lo susurra el viento,
llegas a mis aposentos después de combatir
con espada y lanza,
derramas tu sudor en mi boca, y de tu selva
bebo un néctar divino.
bella mujer con tónica
agua de luna fresca que revive en los manantiales de bosques prohibidos
piel morena, fiebre de deseo, dulce aroma de lirios
labios gruesos e impúdicos
lunar de locura palpitable
estas desnuda durmiendo en mi cama
no me atrevo a tocarte
te das la vuelta y descubres tus pechos
no me atrevo a mirarlos
lanzas un leve gemido, me mojo
no me atrevo a besarte.
Tus gruesos y venosos pechos me dicen que
Beba de ti.
Quiero besar tus labios y hacerte gemir
Me embriago de ti y se que no te volveré a ver
Hermosa mujer de piel blanca, oh, Cori, la mujer
De sonrisa genuina y senos que otorgan calor.
CORI EVANS
Cori despierta, está maniatada, se quiere soltar mas no puede, delante de ella aparece esa mujer con aquel grueso y largo strap-on.
—Vaya vaca lujuriosa que llegaste ser — comenta mientras acaricia la vagina de Cori —.Colocar una barra colgante para así ser amordazada y follada, ¿así follabas con el marica de tu marido? Pero yo te voy a demostrar que a pesar de ser mujer, puedo follarte mejor que el inútil de tu hombre.
—¡Ya, suéltame, asquerosa perra!
—Yo soy una perra, y tú una vaca. La perra se follará a la vaca en unos momentos.
La mujer sube a la cama y se para detrás de Cori. La abraza y le aprieta sus protuberantes senos.
—Me gusta amasar tus tetas, me gustó mucho beber de tu leche, ¿Podré comer de tu culo una vez más?
Le mete dos dedos en el ano y comienza a batirlos dentro. Cori se sigue agitando, su rostro está congestionado, enrojecido como si quisiera seguir peleando. Le huele sus cabellos y muerde su oreja derecha.
—¡Si quieres follarme, fóllame de una puta vez y lárgate de mi casa!
—Me encanta esa actitud —se pone de rodillas, le abre el ano y comienza a chupar e introducir su lengua.
—Solo—respira hondo—.Acaba de una vez.
—¿Quieres que coma tu coño ahora?
Su lengua se desliza desde el ano, hasta la vagina de Cori.
—Realmente das asco — bufa mientras mira hacia abajo y ve el rostro de esa mujer en su rasurada vagina, chupando y chupando.
Ella mueve su lengua en círculos, provocando que Cori se vaya chorreando de a poco.
—Mira — señala la mujer —.Te has derramado, espera un momento.
La mujer busca su cartera y coloca una pequeña cámara en frente de ella.
—¡No, ni se te ocurra!
—Ahora te penetraré como leona, y el video será para el querido de tu maridito, será el recordatorio de nuestra gran aventura amorosa.
***
Cori abre los ojos, son las siete AM, se despereza en la cama, contempla la luz del sol irradiando sus suaves destellos sobre su delicado rostro. Se levanta bostezando, está sola, su marido está de viaje. Al levantarse se quita el camisón exhibiendo sus hermosos y venosos senos, se pasea por todo el apartamento semidesnuda mientras se cepilla los dientes, tan solo lleva puesto un diminuto calzón negro, a ella no le importa, total, nadie la ve, nadie la observa… ¿Cierto?
Se prepara el desayuno, se ducha y se viste para ir a la oficina, en ello, al estar cerca de la puerta, nota una carta, Cori se agacha para recogerla; la abre, es un poema, un poema de amor, lo lee en voz baja:
Lo que sea que pase entre nosotros, tu hermosura me asaltará en las noches, — suave, tierna, delicada, protectora. En las noches, mi lengua buscará la tuya, mis dedos buscaran tus bellos pechos, mis besos, tu fruto de amor y pasión.
Tú rosa, cueva de fulgor y tempestad.
«Es un hermoso poema, debo tener algún admirador secreto —se comenta a sí misma —. Después de todo soy Cori, la mujer de la hermosa sonrisa»
«Al bajar por el ascensor, intenta dilucidar quién le envió esa carta ¿Alguien de la oficina? Había un muchacho que con ingenua insistencia había intentado que Cori saliera con él la semana pasada, ¿Sería él? ¿Cómo saberlo con seguridad, con certeza? »
Sube a su movilidad y encuentra dentro un pequeño obsequio, eso la asusta ¿Quién pudo irrumpir dentro mi auto? Se pregunta Cori. Abre la puerta y desenvuelve el paquete, dentro hay una pequeña prenda íntima de color blanco. Cori se molesta bastante, pero decide guardarla. Piensa incluso por unos momentos si se pudiese estar enfrentando a un caso de acoso, eso lo vería más adelante.
En la oficina, al estar en su escritorio revisando unos informes, nota un email que le llama mucho la atención, iba a borrarlo. Pero la curiosidad la mueve a ver que hay con ello, el remitente, es bastante ofensivo, dice así:
“Para Cori, mujer de senos de melón y trasero de luna llena.”
«Que sujeto más ordinario y patético». piensa Cori algo enfadada.
Al hacer click y abrirlo, nota con mucho estupor y nerviosismo, fotos de ella semidesnuda en posiciones nada sugestivas.
« Maldito degenerado, miserable. ¿Cómo es que tiene fotos de mí y dentro de mi propio apartamento? Alguien ha tenido que entrar en el y sacar las fotografías que yo me había hecho» razona Cori.
Pero ella también nota que hay otro tipo de fotos, otras fotos que no reconoce, que jura no haberse sacado. « Fotos en la ducha, no me he sacado, algo anda mal por aquí »
Se muerde los labios y decide borrar el documento. Se quita los lentes y se aprieta levemente los ojos para aliviar la tensión, exhala con fuerza y vuelve a mirar su ordenador. De rabia golpea el teclado y se acaricia la frente, algunas gotas de sudor le recorren, no quiere preocuparse, en unos días su marido estará con ella y en ese momento dará parte a la policía.
En una sola noche, su vida cambiaría totalmente, sería pronto presa de las lujurias y lascivias de una mujer a la que ella jamás conoció.
CORI, LA HERMOSA MUJER DE SUAVE SONRISA Y PECHOS VENOSOS.
Cori, Cori Mujer de pechos grandes y venas pronunciadas
Una hermosa ama de casa, que por la lujuria De una mujer sin nombre Te convertiste en su sed de pasión. Ella ahora bebe de ti.
Tu monte de Venus, su delirio, Tu ano, su túnel de amor. Tus labios, su manantial eterno.
Una noche Cori sube por las escaleras; se dirige a su apartamento, abre la puerta lentamente y la vuelve a cerrar. Su lugar está a oscuras, todo en silencio, aprieta el interruptor y enciende la luz. Se da la vuelta y cuando se estaba dirigiendo a su cuarto, una esbelta mujer de cabello negro, trigueña y desnuda aparece por detrás, la sujeta por su cintura y la avienta contra el suelo, ella le salta encima.
—Hola hermosa mía, no sabes cuantas veces me he masturbado esperando este momento — susurra al oído de Cori.
—¡Tú, tú fuiste la que ha estado enviando fotos desnudas mía tanto a mi email como a mi oficina!
—Si mi amor. Yo soy la culpable, culpable por amarte, por desearte, por querer arrancarte la ropa y hacerte mía. Por todas las noches que me chorreaba mirando tus fotos. Sí, yo soy la culpable. Cori, mi amor, no sabes que tan bien la vamos a pasar esta noche. En esta oscuridad nos amaremos. Seremos una sola persona, ¡nos consumiremos!
— ¡Estás loca, llamaré a la policía!
—Pero Cori, ambas podemos pasarla muy bien juntas, revolcándonos en nuestro propio sudor —le vuelve a susurrar mientras continúa levantándole la falda—.Nos amaremos profundamente.
—¡No pienso estar ni un momento más contigo!
— ¡Pero mira Cori! Incluso estas vistiendo el calzón de lencería blanco que te regalé de manera anónima, ese que te deje a tu puerta la semana pasada.
— Realmente si hubiera sabido que tú eras ese admirador anónimo, nunca lo hubiera aceptado, lo hubiera quemado.
— Pero lo tienes puesto. Eso es lo importante. Lo tienes puesto para mí —dice la mujer arañando las nalgas de Cori y besándole con brusquedad en el cuello.
— ¡Aléjate de mí! —exclama Cori intentando sacarla de encima.
— Por el aroma de tu rica concha te he seguido, como me encanta apretujarte ese enorme culo que tienes —le susurra haciendo presión de su rostro contra su cuello, mientras algunos de los cabellos de Cori se meten dentro de la boca de aquella mujer.
Cori le da un fuerte golpe con el codo en las costillas, logrando librarse de ella, Cori se vuelca sobre su estómago, intenta correr, da unos pasos, pero aquella mujer la toma nuevamente de la cintura y la embiste contra el suelo.
—¡Te gusta con rudeza, eh, amor mío! A mi igual, me encanta la rudeza. Soy muy buena en ella, me encanta —le bufa rompiéndole la blusa y exponiendo al aire sus enormes senos.
—¡No, suéltame, no quiero nada! —grita Cori esforzándose en vano.
La mujer comienza a chuparle primeramente el seno izquierdo, para después pasarse al seno derecho. Con mucha rapidez y furia; parecía una tigresa devorando a su presa.
Le aprieta y le estruja los senos; Cori comienza a lactar.
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